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Paca illegal

El secreto a voces de las pacas en RD: entre la ley muerta, el negocio redondo y la necesidad cruda

En la República Dominicana hay realidades que no se miden por lo que dicen los códigos, sino por lo que se ve en la acera. Vete un domingo a la avenida Duarte, date una vuelta por Los Alcarrizos o camina por cualquier mercado fronterizo. Lo que vas a encontrar es un motor económico impulsado por montañas de tela comprimida, camiones descargando de madrugada y una marea de dominicanos buscando marcas baratas, casi siempre atendidos por la mano de obra más barata y vulnerable del patio: los migrantes haitianos. La "ropa de paca" es, sin duda, el desahogo textil de un país donde el salario mínimo no alcanza para estrenar de tienda.

La trampa legal detrás del contenedor (¿Es legal la ropa de paca en RD?)

Pero si nos ponemos el traje de analistas y rascamos un poco la superficie, el panorama se vuelve tan turbio como el fondo de uno de esos contenedores que llegan de Estados Unidos. Aquí es donde entra el escepticismo crudo. Oficialmente, la paca es ilegal. Así de simple. La ley 458-73 lo dejó claro desde los tiempos de Balaguer: prohibido importar ropa usada por razones de salud pública. El mismísimo tratado del DR-CAFTA le dio un espaldarazo a esa prohibición en 2007. Sin embargo, cualquiera con dos dedos de frente se pregunta: si está tan prohibida, ¿cómo es que las aduanas dominicanas cobran impuestos por su entrada? ¿Cómo es que los camiones cruzan los peajes a la vista de todo el mundo?

La respuesta es el clásico "allante" institucional dominicano. Como bien destapó el programa de investigación periodística de Nuria Piera, el truco de magia legal está en la trampa de los conceptos y los regímenes especiales [ioEqcf05BB0]. Por un lado, tenemos la Ley 146-00 de Reforma Arancelaria, que dejó una ventana abierta pidiendo certificados de desinfección de origen. ¿Quién fiscaliza que esos papeles no sean simples fotocopias borrosas? Nadie sabe.

El verdadero coladero ocurre bajo el amparo de la Ley 8-90 de Zonas Francas. Hay empresas autorizadas única y exclusivamente para traer esa ropa usada, "clasificarla" en sus naves industriales y reexportarla hacia otros países pobres. El "misterio" que Nuria desnudó en sus reportajes es que un porcentaje masivo de esa mercancía nunca vuelve a salir del territorio nacional [ioEqcf05BB0]. Se queda convenientemente en el mercado interno de contrabando, inundando las calles y compitiendo de frente con los comercios formales.

El grito de ADITEX ante la competencia desleal

Ante este escenario, la Asociación de Industrias Textiles (ADITEX) vive en un constante estado de frustración. Para los industriales locales, la paca no es una simple alternativa para los pobres; es un monstruo que compite de forma desleal. Mientras una fábrica dominicana tiene que pagar luz comercial, TSS, ITBIS y cumplir con normativas laborales estrictas, el contrabando de pacas evade gran parte de esta carga fiscal. ADITEX ha denunciado repetidamente la falta de una fiscalización real en las aduanas y en las fronteras, señalando que la inacción del Estado debilita la manufactura local, destruye empleos formales y perpetúa la informalidad. Pero sus quejas, año tras año, caen en el saco roto de la conveniencia política.

El millonario negocio de las pacas "Premium"

Y es que nadie quiere tumbar un negocio que es, literalmente, una mina de oro. El mito de que la paca es solo ropa vieja para quienes no tienen recursos se cae cuando analizas las pacas "Premium" o de "primera categoría". Aquí es donde los grandes importadores multiplican su inversión. Un fardo de ropa etiquetada como Premium, repleto de marcas de diseñador, ropa deportiva de moda o tenis de gama alta, puede costar unos pocos cientos de dólares en origen. Sin embargo, al desglosarlo y vender la mercancía por pieza en las famosas tiendas boutique de pacas o por redes sociales, el margen de ganancia neta puede superar fácilmente el 300% o 400%. Es un negocio redondo: compras desecho textil por libra en el extranjero y lo vendes como exclusividad vintage en pesos dominicanos.

Migración y supervivencia en los mercados populares

A esto hay que sumarle el factor de la calle. El negocio de la paca funciona porque descansa sobre los hombros de una fuerza laboral informal donde los trabajadores haitianos juegan un rol estelar. Ellos son los que cargan los fardos, los que abren los bloques de ropa de madrugada y los que vocean en los mercados populares. En un país con un debate migratorio perpetuamente encendido, las autoridades prefieren mirar hacia otro lado; regular este mercado significaría formalizar un sector que expone las costuras rotas de nuestra política laboral y fronteriza. Es un ecosistema perfecto: los grandes importadores ganan millones tras bastidores, los pequeños vendedores sobreviven el día a día y el consumidor final camina "fresa" por la calle vistiendo marcas neoyorquinas a precio de conalón.

Riesgos sanitarios: lo que nadie quiere ver

Y claro, está el tema del que a la gente le da asco hablar pero que todos ignoran al momento de pagar: la higiene. Las pacas no son tiendas de diseñador con aire acondicionado. Son toneladas de ropa desechada que viajan comprimidas durante semanas, acumulando polvo, humedad y químicos industriales para que no se pudran en el trayecto. En sus análisis de laboratorio, los reportajes de Nuria confirmaron lo que muchos sospechan pero deciden olvidar: ácaros, bacterias y hongos que proliferan en el encierro textil [ioEqcf05BB0]. La salvación del dominicano ha sido la costumbre profiláctica del "lavado profundo", el agua hirviendo y la plancha a vapor pesada para matar lo que sea que venga vivo ahí dentro. Al final, el riesgo de una dermatitis parece un precio aceptable cuando la alternativa es andar desarropado.

Las pacas en la República Dominicana son el ejemplo perfecto de nuestra capacidad para normalizar lo irregular. Una industria que mueve millones de dólares bajo la mesa, sostenida por leyes ambiguas, protegida por la vista gorda del Estado y bendecida por el bolsillo de la mayoría. Es un mal necesario, un secreto a voces bien planchado que nadie va a erradicar, simplemente porque a ningún sector con poder le conviene que se rompa ese hilo.


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