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La ESTAFA más grande que NO CONOCES: Usaron Ámbar Dominicano para Robar Millones

Okay, créeme, esta historia probablemente no la has escuchado nunca. Esta es una historia que involucra a la República Dominicana, pero no como te lo imaginas. Es la historia de Gemcoin, una criptomoneda de la que casi nadie ha oído hablar, pero que hizo desaparecer más de 100 millones de dólares. Tiene de todo: criptomonedas, esquemas piramidales ocultos,…

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Estafa de amber Dominicano

Okay, créeme, esta historia probablemente no la has escuchado nunca. Esta es una historia que involucra a la República Dominicana, pero no como te lo imaginas. Es la historia de Gemcoin, una criptomoneda de la que casi nadie ha oído hablar, pero que hizo desaparecer más de 100 millones de dólares. Tiene de todo: criptomonedas, esquemas piramidales ocultos, tesoros dominicanos, un hombre misterioso que se llevó tanto dinero que hacía a Madoff parecerse a un carterista, y que terminó con una muerte misteriosa.

El Ámbar Dominicano: El Tesoro que Inspiró Jurassic Park

El ámbar dominicano es considerado el mejor del mundo. Es tan especial que fue usado en Jurassic Park para crear dinosaurios. Sí, los dinosaurios de Jurassic Park y Jurassic World son técnicamente dominicanos. El ámbar dominicano destaca por su calidad, sus inclusiones y sus colores. Entre todos ellos, el más raro, caro y cotizado en China es el ámbar azul.

Entre 2010 y 2015, el ámbar dominicano fue una verdadera locura en China. ¿Por qué? Porque en la cultura china los símbolos importan y mucho. Durante siglos, influenciada por el confucianismo, el taoísmo y las creencias tradicionales, luego fusionada con el capitalismo moderno, la prosperidad, la buena fortuna y el éxito económico se volvieron parte central de la vida cotidiana y de los negocios en China. No es casualidad que uno de los saludos más comunes sea "gōng xǐ fā cái", que literalmente significa "te deseo que te hagas rico".

La buena fortuna no es abstracta, se representa. Por eso ciertos números se consideran de buena suerte, colores como el rojo y el dorado aparecen por todas partes, y criaturas como dragones y tigres simbolizan poder y fortuna. Y por supuesto, también ciertos objetos: gemas como el jade, oro y el ámbar.

Durante miles de años, el ámbar ha sido valorado en China como joya, símbolo cultural e incluso medicina tradicional. Según una antigua leyenda, cuando un tigre muere, su espíritu regresa a la Tierra y se transforma en ámbar. Así que si eres alguien importante, tienes que poseer ámbar. Y si vas a comprar ámbar, más te vale que sea el mejor del mundo, el dominicano. Y si puedes, el ámbar azul.

Al principio el ámbar azul se vendió por internet, pero la demanda creció tanto que para 2013 comerciantes chinos comenzaron a viajar directamente a las minas dominicanas pagando precios exorbitantes. Eso creó una burbuja que terminó afectando seriamente el mercado del ámbar dominicano.

El Villano: Steve Chen y USFIA

Pero es aquí que entra el villano de esta historia. Uno de esos compradores fue Lee Shen, o como se occidentalizó, Steve Chen. Empresario, nunca sonríe, usa gafas incluso en interiores y, según la revista Bloomberg, tenía un largo historial de negocios fallidos. Su empresa gastó 1 millón de dólares en ámbar dominicano y compró 300 acres en la República Dominicana. Luego se llevó todas esas piedras a China y las revendió a precios altísimos.

Porque aquí está el detalle: el ámbar azul es extremadamente raro. Eso significa que la mayor parte de lo que Chen compró no era azul, sino ámbar normal. Hermoso, sí, pero ni de cerca tan valioso. ¿Y qué hacer entonces con todo ese ámbar que no vale tanto? Pues Shen encontró la respuesta usando ese ámbar como incentivo para invertir en su empresa US Fine Investment Arts Incorporated, conocida simplemente como USFIA.

Recuerda ese nombre: USFIA. La idea era simple: tú le dabas dinero a la empresa y recibías puntos, promesas de que en el futuro, cuando la empresa creciera y saliera a bolsa, esos puntos se convertirían en acciones que valdrían mucho más. Además, por tus inversiones recibías un símbolo tangible de buena suerte: una pieza de ámbar dominicano que podías guardar, vender o mostrar como prueba de que tu dinero estaba respaldado por algo real.

Y si además convencías a otras personas de invertir, ganabas bonos extra. Con suficiente gente podías recuperar tu dinero rápidamente, quedarte con el ámbar y encima recibir premios, viajes, carros, incluso casas.

—Ah, pero eso suena como a esquema piramidal.

Exacto. La empresa explotó con su oficina principal en Arcadia, California, hogar de una de las comunidades chinas más grandes de Estados Unidos. Todo el mundo quería tener ese ámbar como buena suerte. En su punto más alto, la empresa manejaba decenas de millones de dólares en inversiones y seguía expandiéndose globalmente con reclutadores e inversionistas por todas partes.

Gemcoin: La Criptomoneda Respalada por Ámbar

Así que en 2014, Chen encontró lo que parecía la pieza perfecta para escalarlo todo: combinar el ámbar dominicano con las criptomonedas.

Por si no lo sabías, cualquiera puede inventar su propio dinero. Eso no es una broma. Los gobiernos lo hacen todo el tiempo, y hoy en día también lo intentan los políticos y las celebridades. El dinero solo vale si otros creen que vale. Un billete de pesos o de dólares no vale nada por el papel, vale porque todos estamos de acuerdo en que tiene valor. Por eso algunos dicen que el dinero es una especie de ilusión colectiva.

Hoy el peso o el dólar funcionan porque están respaldados por gobiernos, por bancos centrales e reglas que intentan mantener esa confianza. Antes el dinero representaba oro, hoy ya no. Eso se llama dinero fiat, dinero sin respaldo físico, sostenido por confianza.

Y si no tienes confianza en gobiernos ni en bancos, ahí aparecen las criptomonedas. Son dinero digital basado en una idea simple: que algo digital puede ser único y no copiable. Eso es una criptomoneda: un archivo digital que no se puede copiar, solo mover. Su valor no está en oro ni en un banco, está en su unicidad, pero todavía falta lo más importante: confianza, de que cuando vayas a pagar con esa moneda, alguien te la acepte.

Chen pensó: "Si antes el dinero estaba respaldado por oro, ¿por qué no crear una criptomoneda respaldada por algo valioso?" ¿Y qué tenía él en montones? Ámbar dominicano. Así nació Gemcoin, una moneda digital supuestamente respaldada por el ámbar, ese mismo símbolo de la buena suerte.

En 2014, su empresa se fue global con la venta y nuevamente funcionó. Los inversionistas comenzaron a intercambiar Gemcoins y en las oficinas de USFIA incluso instalaron cajeros donde podías cambiar dólares por Gemcoins y Gemcoins por dólares. Tenían tiendas físicas, salas de exhibición, oficinas reales que podías visitar, todo diseñado para generar confianza. Los principales inversionistas eran de la comunidad china en California, en particular en Arcadia. De hecho, el mismo alcalde de Arcadia apoyó el futuro del Gemcoin y alabó a Chen como un visionario.

Organizaban eventos gigantescos, fiestas, galas, luces, música y los símbolos de buena suerte por todas partes. Siempre empujando el ámbar dominicano: vitrinas, piezas hermosas, museos improvisados, como diciendo: "Ves, eso es real, esto vale. Eso te va a traer suerte".

Se veía caro, se veía serio, se veía real, se veía confiable. Además, hablaban de contactos importantes, figuras conocidas, oficinas en distintos países, expansión global. El mensaje era siempre el mismo: Somos legítimos, somos grandes, somos reales. Confía en nosotros.

Con miles de inversionistas ya confiando en USFIA, Gemcoin explotó y parecía que iba camino a ser el próximo Bitcoin.

El Problema: Nada de Eso Tiene Sentido

Pero si prestaste atención, tal vez notaste que algo no cuadra. De hecho, varias cosas no cuadran.

Imagínate que yo te vendo un huevo y, para demostrarte que ese huevo es real, además te doy ese tomate. Y por si acaso, también te doy un certificado oficial diciendo que ese tomate es efectivamente un tomate real y respalda el valor del huevo. ¿Qué? Eso no tiene ningún sentido, ¿verdad? ¿Qué tiene que ver uno con el otro? Nada.

Pues eso es exactamente lo que Chen hizo con las criptomonedas y el ámbar dominicano. Recuerda que el valor de una criptomoneda no viene de un respaldo físico, sino de su propia lógica: de que es digital, única, limitada y aceptada por una comunidad. Eso es todo el punto del cripto. No necesita respaldo, no necesita gobiernos, no necesita bancos.

Entonces, ¿qué sentido tiene decir que una criptomoneda está respaldada por el ámbar? Ninguno. La idea de usar el ámbar como respaldo suena como que Chen no entendió cómo funciona el cripto, o peor aún, sí lo entendía perfectamente, pero sabía que su público no.

Cuando aparecieron las criptomonedas, muchos de nosotros no las entendíamos. ¿Cómo así dinero digital sin respaldo de un gobierno, sin bancos? Eso suena imposible. Quizás porque estamos tan acostumbrados a usar pesos, dólares y euros, que la idea de un dinero nuevo parecía absurda. Pero todos vimos lo mismo: historias de gente que invirtió en esa "cripto cosita" y se volvió millonaria. Y ahí, para muchos, la codicia le ganó a la razón.

—Yo no entiendo cómo funciona esa bitcoin, pero veo que la gente se está poniendo rica, así que yo también quiero.

Eso desató un boom, sobre todo alrededor de 2014. Decenas, luego cientos de criptomonedas nuevas. Algunas pocas funcionaron, la gran mayoría no. Y cuando la codicia supera el entendimiento, engañar se vuelve fácil.

El Colapso: 72,000 Víctimas y 147 Millones Desaparecidos

Mientras Gemcoin estaba en pleno auge, el alcance de la operación fue enorme. Entre julio de 2013 y septiembre de 2015, unas 72,000 personas en todo el mundo invirtieron dinero en la empresa de Steve Chen. Según las autoridades, USFIA recaudó decenas de millones de dólares de esos inversionistas. La Comisión de Valores de Estados Unidos indicó que al menos 32 millones de dólares se obtuvieron directamente mediante la venta de inversiones, es decir, los Gemcoins.

Las inversiones variaban bastante: paquetes desde unos $1,000 hasta $30,000 por persona, muchos acompañados de promesas de mayores ganancias si reclutaban a otros o si la empresa eventualmente salía a bolsa. Y claro, cada una de esas personas recibió una o varias piezas de ámbar. Y con 72,000 personas, eso es mucho ámbar.

Así que resultó que ellos decían tener minas de ámbar no solo en la República Dominicana, sino en Argentina y África y otros lugares, de los cuales no había ninguna prueba.

Durante un tiempo todo parecía funcionar. El sistema se movía, la gente invertía, había oficinas, actividades reales. Incluso hubo personas que lograron retirar dinero, cambiar Gemcoins, usar los cajeros y sentir que aquello era tangible. Y eso era lo que reforzaba la confianza: si puedo sacar mi dinero, entonces funciona.

Y así creció todo cada vez más. Y ese es el detalle de los esquemas piramidales: los primeros sí ganan dinero, son los últimos que pagan el precio. Como se dice, el último mono es el que se ahoga.

Hasta que llegó el momento en que algunos ya no pudieron retirar dinero. Promesas incumplidas, premios que nunca llegaron. USFIA parecía tragarse el dinero y no devolverlo. Y entonces empezaron las preguntas:

—Un momento, ¿por qué una criptomoneda necesita ámbar dominicano? ¿Realmente existen esas minas?

La confianza, que era lo único que sostenía todo, empezó a desbaratarse. También se empezó a cuestionar el propio ámbar dominicano. Se descubrió que, aunque una mina existía, prácticamente no producía ámbar, que parte del material era mezclado con ámbar báltico, que la gran mayoría no era ámbar azul, sino mucho menos valioso. El ámbar que los inversionistas recibía era de calidad inferior, por nada el valor de su inversión.

Las quejas se multiplicaron, aparecieron protestas frente a las oficinas, gente reclamando, exigiendo su dinero. Mucho enojo fue dirigido hacia el alcalde de Arcadia por haber apoyado el fraude. Como resultado, el alcalde renunció de su puesto y desapareció de la vida pública.

Grupos de inversionistas se organizaron y presentaron demandas. En chats privados surgieron mensajes de rabia y amenazas, posiblemente vacías: que pague ese Stephen Shen. La historia llegó a los medios y muchas víctimas se presentaron, pero varias hasta se rehusaron a mostrar sus caras por miedo, ya que supuestamente Chen los había amenazado por quejarse. Y Chen siempre llevaba una pistola.

El Arresto y la Sentencia

A finales de 2015, las autoridades cerraron las operaciones y oficinas, y USFIA dejó de operar públicamente. Se inició una investigación que duró unos 5 años, porque fue difícil comprobar algo: su operación no era ilegal de entrada, la gente invirtió, algunos vieron retornos, y muchas veces inversiones no funcionan. Pero al fin se le descubrieron elementos ilegales en la operación, y en febrero de 2020 Steve Chen fue arrestado.

Ya no había dudas: Gemcoin y USFIA eran una estafa. Y Steve Chen terminó admitiéndolo en corte al declararse culpable en 2020 de cargos federales por conspiración para cometer fraude electrónico y evasión de impuestos.

En el fondo, el esquema era bastante simple: un Ponzi clásico, muy parecido a lo que vimos con Madoff, solo que con un envoltorio más sofisticado: ámbar dominicano y criptomonedas. Todo empezó con supuestas inversiones en una empresa minera de ámbar en la República Dominicana, pero en la práctica lo que Chen hacía era vender ámbar sobrevalorado, mientras decía que los inversionistas también estaban comprando una participación en la empresa.

Más adelante añadió el Gemcoin a ese paquete con un bono extra como una "iapa". Pero el verdadero motor del negocio no era el ámbar ni la criptomoneda: era el reclutamiento. Los inversionistas traían a otros inversionistas, y mientras seguía entrando gente nueva, había dinero para pagarle a los anteriores. Por eso los primeros sí ganaban dinero: las ganancias de esos salían directamente del dinero de los nuevos.

El ámbar dominicano y el Gemcoin eran solo el gancho.

Según documentos judiciales presentados durante su acuerdo de culpabilidad y su sentencia, Chen defraudó a los inversionistas por más de 147 millones de dólares, sumando todos los paquetes de inversión y la venta de Gemcoins. Chen pagó parte de los impuestos que debía y se dice que algunos fondos fueron restituidos a ciertos inversionistas, pero la gran mayoría de esos 147 millones nunca fueron devueltos.

El 11 de enero de 2021, en pleno auge de la pandemia del COVID-19, Steve Chen fue sentenciado a 10 años de prisión federal, en lo que entonces fue considerado uno de los casos de fraude con criptomonedas más grandes de su época.

El Final Misterioso: Chen Desaparece en el Sistema Penitenciario

Pero la historia no termina ahí, porque aquí es donde todo se vuelve extraño.

Steve Chen fue sentenciado a 10 años de prisión federal en enero de 2021. Eso significa que en teoría debía salir libre alrededor del 2031, pero Chen desapareció dentro del sistema penitenciario estadounidense. No se sabe públicamente a qué prisión fue enviado, y eso en sí no es tan raro.

Sin embargo, cuando periodistas y personas interesadas en el caso intentaron localizarlo, se encontraron con algo inesperado: Steve Chen figura como fallecido mientras cumplía su condena. Eso es todo lo que sabemos.

No se ha hecho pública ninguna causa de muerte, no hay detalles, no hay explicación oficial, no se sabe cómo, dónde ni por qué murió. ¿Fue una enfermedad, COVID-19, un problema de salud previo, suicidio, algo más? No lo sabemos, y las autoridades no están obligadas a decirlo. Lo único que consta en los registros es que de repente, Steve Chen está muerto.

Así termina la historia de Gemcoin: una historia de ambición, codicia, fe ciega. Y con Steve Chen se fueron las respuestas. El dinero nunca apareció del todo. La mayoría de los inversionistas jamás recuperó lo perdido. Y el hombre que movió más de 100 millones de dólares, que construyó un imperio basado en promesas, ámbar dominicano, símbolos de buena suerte y confianza, simplemente desapareció.