KiskeyaLife

Explora la historia, la cultura, los misterios y la vida cotidiana de la República Dominicana y del Caribe en general.

, , , , , ,

El Doblete de Venezuela y el Reloj Dominicano

El 24 de junio de 2026, Venezuela experimentó dos terremotos en apenas treinta y nueve segundos. El balance preliminar es devastador: más de mil setecientas personas muertas y decenas de miles de desaparecidos. Tras el impacto inicial de la noticia, la pregunta inevitable en el Caribe fue inmediata: ¿y nosotros? Para responderlo, analizamos informes del…

7 minutos

Read Time

El 24 de junio de 2026, Venezuela experimentó dos terremotos en apenas treinta y nueve segundos. El balance preliminar es devastador: más de mil setecientas personas muertas y decenas de miles de desaparecidos. Tras el impacto inicial de la noticia, la pregunta inevitable en el Caribe fue inmediata: ¿y nosotros?

Para responderlo, analizamos informes del Banco Interamericano de Desarrollo, datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) y conversamos con el ingeniero Roberto Calderón Combes, especialista en ingeniería sísmica formado en Japón y ex subdirector técnico de ONESVIE.

Lo que sigue no es alarmismo; es un diagnóstico técnico. A continuación, se detallan las 11 razones por las que la República Dominicana no cuenta con la preparación necesaria para afrontar un sismo de gran magnitud.

1. Una bomba de tiempo geológica activa

La Hispaniola se sitúa justo en el límite entre la placa del Caribe y la Norteamericana. La energía se acumula de forma constante en dos sistemas principales:

  • La Falla Septentrional: Atraviesa directamente el norte del país (incluyendo Santiago). No ha registrado una ruptura mayor a magnitud 7 desde 1562. Datos del USGS sugieren que el último gran evento en algunos de sus segmentos ocurrió cerca del año 1200, acumulando más de 800 años de tensión.
  • La Falla de Enriquillo: Es el mismo sistema que causó el colapso de Haití en 2010.

Adicionalmente, las condiciones del suelo empeoran el panorama: la cuenca de Santiago combina suelos sedimentarios blandos con la cercanía de la falla. Un informe del BID estimó que un sismo con período de retorno de 500 años en Santiago generaría pérdidas de unos 10,000 millones de dólares (casi el 10% del PIB nacional). Asimismo, los suelos del norte de Santo Domingo y la ribera del Ozama tienden a amplificar las ondas sísmicas, afectando directamente a zonas de alta densidad poblacional.

2. El peligro de la amnesia histórica

Existe la percepción de que los grandes terremotos son eventos ajenos, pero el registro histórico demuestra lo contrario:

  • 1562: Destrucción total de Santiago y La Vega viejas, obligando a su reubicación actual.
  • 1676: Sismo con intensidad estimada de X en la escala de Mercalli que destruyó gran parte de la capital, Santo Domingo.
  • 1842: Un terremoto de magnitud estimada superior a 8 causó miles de muertes en el norte de la isla.
  • 1946: Un sismo en Samaná provocó un tsunami que arrasó la comunidad costera de Matancitas.

"Estamos muy preparados para los ciclones porque vienen todos los años. De los terremotos… nos hemos olvidado", señala el Ing. Calderón Combes.

3. El mito de las "válvulas de escape"

Una creencia popular sostiene que los temblores pequeños evitan un sismo mayor al liberar energía paulatinamente. Científicamente, esto es incorrecto.

La escala de magnitud sísmica es logarítmica: cada grado incrementa la energía liberada unas 32 veces. La sumatoria de microsismos semanales no representa una fracción significativa de la energía acumulada en fallas de gran longitud. Como precedente, Venezuela registró sismos de magnitud 6.2 y 6.3 en septiembre de 2025 sin que esto evitara el doblete de 7.2 y 7.5 en junio de 2026.

4. Vulnerabilidad estructural heredada

El inventario de edificaciones dominicanas presenta serias deficiencias normativas según su año de construcción:

  • Antes de 1980: Ausencia total de normativas sismorresistentes.
  • Código de 1979 y 2001: Ambos reglamentos contenían imprecisiones técnicas en parámetros clave como la torsión en planta y el período estructural.
  • Código de 2026: Aunque su nivel técnico es avanzado, la complejidad de su aplicación dificulta la implementación correcta por parte de la comunidad técnica general.

Adicionalmente, en Santo Domingo predomina la tipología de "piso blando" (edificios con plantas bajas abiertas para estacionamientos sin muros estructurales), una configuración altamente vulnerable al colapso por corte. En Santiago, el 68% del valor edificado corresponde a mampostería, situada sobre zonas de alto riesgo.

5. Deficiencias en la mampostería convencional

El sistema constructivo más extendido en el país (bloques de concreto y varilla) rara vez cumple con los criterios de sismorresistencia. La mampostería estructuralmente apta exige un doble armado y una cuantía de acero que no se aplica en las construcciones comunes. Elementos populares como la "serpentina" no sustituyen el refuerzo vertical y horizontal continuo requerido para soportar cargas laterales dinámicas.

6. Brecha entre planos y ejecución real

La obtención de un permiso de construcción no asegura la calidad de la obra. El proceso adece de:

  • Revisiones sísmicas rigurosas por parte de las autoridades competentes.
  • Detallamiento e instalación incorrecta del acero de refuerzo en obra debido a la falta de mano de obra calificada.
  • Supervisión técnica continua en el vaciado y ensamblaje estructural.

El colapso de estructuras formales en el sismo de Venezuela evidenció que el cumplimiento normativo en papel es inútil si falla la fiscalización en el terreno.

7. Alta tasa de construcción informal

Se estima que aproximadamente el 70% de las edificaciones en el país se ejecutan de manera informal, sin la participación de ingenieros ni planos certificados. Este fenómeno responde a factores socioeconómicos y se agrava por la falta de capacitación técnica de los obreros de la construcción. A diferencia de otros países de la región con alta sismicidad, la República Dominicana carece de manuales oficiales simplificados de construcción sismorresistente para viviendas de bajo costo.

8. Instituciones de diagnóstico sin poder de ejecución

El problema no es la falta de datos técnicos, sino la ausencia de acción vinculante:

  • ONESVIE posee la capacidad para evaluar estructuras, pero carece de facultad legal para exigir el reforzamiento de las edificaciones vulnerables.
  • De las más de 1,300 evaluaciones estructurales realizadas entre 2020 y 2025 a edificaciones críticas (como hospitales públicos), solo una instalación fue reforzada. Los presupuestos se priorizan regularmente para remodelaciones arquitectónicas o estéticas.
  • Los mapas de microzonificación sísmica desarrollados en 2012 con fondos del BID permanecen archivados sin integrarse de forma efectiva en los planes de ordenamiento territorial municipales.

9. Vulnerabilidad en la infraestructura de respuesta operativa

En caso de un sismo mayor, las estructuras destinadas a coordinar la emergencia presentan las mismas debilidades que el resto del parque edificado:

  • Hospitales principales, estaciones de bomberos y cuarteles militares no han sido priorizados en un plan nacional de reforzamiento.
  • Puntos críticos de movilidad: Los pasos a desnivel y elevados de las principales arterias viales de Santo Domingo (como la Avenida 27 de Febrero) no cuentan con evaluaciones sísmicas actualizadas, lo que genera un riesgo de bloqueo logístico y aislamiento de las zonas de rescate.

10. Deficiencias en la formación académica y técnica

La enseñanza de la ingeniería sísmica en las universidades locales es limitada y suele enfocarse en la aplicación mecánica de fórmulas y códigos, en lugar de priorizar el diseño conceptual y el comportamiento dinámico de las estructuras. Asimismo, el Estado ha desatendido la formación técnica intermedia de los operarios directos de la construcción (albañiles y maestros de obra).

11. Inacción institucional generalizada

La República Dominicana cuenta con los estudios, la cartografía de fallas y los diagnósticos de vulnerabilidad necesarios. El principal obstáculo radica en la falta de asignación presupuestaria y de voluntad política para ejecutar un Plan Nacional de Reforzamiento Sísmico. Existe una complacencia cultural derivada de la baja frecuencia de estos eventos, confundiendo la ausencia temporal de grandes terremotos con la inexistencia del riesgo.

Perspectiva técnica

Las variables geológicas son inevitables, pero la vulnerabilidad estructural es un factor controlable. Países con alta actividad sísmica como Japón, Chile o Nueva Zelanda han demostrado que las normativas estrictas y la fiscalización reducen drásticamente la pérdida de vidas.

Como señala el geofísico Víctor Manuel Cruz Atienza: "Los desastres naturales serán del tamaño que las autoridades de un país deseen". La mitigación del riesgo sísmico en la República Dominicana requiere transformar el conocimiento técnico disponible en políticas públicas de aplicación obligatoria.

Riesgo sísmico República Dominicana, Falla Septentrional, ONESVIE, vulnerabilidad estructural, ingeniería sísmica Caribe.