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Donde los Toros NO MUEREN: La Tradición Oculta del Seibo (Corridas de Toros en República Dominicana)

¿Sabías que en la República Dominicana todavía existen corridas de toros? Durante cientos de años, esta tradición fue parte fundamental de la vida cultural del..

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¿Sabías que en la República Dominicana todavía existen corridas de toros? Durante cientos de años, esta tradición fue parte fundamental de la vida cultural del país, desde Santo Domingo hasta Santiago, y desde La Vega hasta el este de la isla. Los dominicanos estaban obsesionados con los espectáculos taurinos, y estos torneos públicos eran uno de los pocos grandes entretenimientos de la época colonial y la primera mitad del siglo XX. Pero, en algún momento, casi todos olvidaron que esta práctica alguna vez fue tan importante. Hoy, esa memoria solo sigue viva en un rincón muy específico: la provincia de El Seibo, donde la corrida de toros se ha convertido en la última tradición taurina del Caribe.


Orígenes de la afición taurina en el Caribe

La fascinación humana por los toros remonta a culturas antiguas. En civilizaciones como la minoica de Creta, ya existían rituales en los que se saltaba sobre la espalda de los toros como demostración de valentía y agilidad, transformando el peligro en espectáculo. Los romanos, más tarde, magnificaron esta idea en el circo, donde el conflicto entre humanos y animales se volvió entretenimiento público masivo.

En la península ibérica, especialmente en España y Portugal, esas tradiciones evolucionaron y se cristalizaron en la “tauramaquia”, la suerte de toros. Según algunos historiadores, la influencia musulmana en la península jugó un papel clave: el “juego de cañas”, un torneo ceremonial a caballo, se convirtió en un entrenamiento militar y una coreografía pública. A su lado, las corridas de toros fueron madurando como un símbolo de poder, clase social y, para algunos, de victoria cultural y religiosa sobre el mundo islámico.


Los toros llegan a Santo Domingo

Cuando los españoles llegan a La Española, traen consigo no solo misas y murallas, sino también reses y tradiciones gañeras. La isla se transforma en una sociedad profundamente ganadera, y los toros pasan a ser parte de la vida cotidiana, no solo como fuente de carne y trabajo, sino como símbolo de poder y estatus. Poco después, el entretenimiento taurino cruza el Atlántico: las primeras corridas de toros en Santo Domingo se convierten en un espectáculo público celebrado en plazas improvisadas, donde el público paga entrada y se apila tras barreras de madera para ver el enfrentamiento entre el toro y el hombre.

En el siglo XVI, la afición se arraiga en el Cibao, Santiago y otros centros urbanos, donde se levantan redondeles rústicos para las corridas. Pero la llegada de la prohibición papal en 1567, mediante la bula de Pío V, casi pone fin a la tradición, al calificar la matanza de toros como “acto demoníaco”. Sin embargo, el rey español Felipe II bloquea la aplicación de esa prohibición en el imperio, incluida Santo Domingo, porque teme revueltas entre la nobleza. El toro, como símbolo de la curul aristocrática, es demasiado popular para desaparecer en la práctica.


Crisis económica y el ocaso de las corridas en el resto del país

A medida que la economía de la colonia entra en decadencia, los costos de mantener las corridas aristocráticas se vuelven insostenibles. Durante la época de las “Devastaciones de Osorio”, enormes zonas ganaderas del norte y el oeste de la isla son destruidas, numerosas comunidades son desplazadas y la prosperidad inicial de la colonia se desvanece. Levantar plazas de toros, mantener caballos y adquirir toros se vuelve un lujo al que el país ya no puede aspirar.

En el siglo XX, las corridas se mantienen apenas como un entretenimiento marginal, y luego desaparecen casi por completo del paisaje popular. En Santiago, por ejemplo, existió un circo de tauro maquia donde se celebraban corridas hasta principios del siglo XX, pero tras un incidente en 1905, en el que un toro escapó por las calles y sembró el pánico, el registro de nuevas corridas se interrumpe. Para entonces, el béisbol ya se ha consolidado como el “nuevo espectáculo” dominicano, ocupando el espacio que antes tenían los toros y las plazas improvisadas.


El Seibo, la última fortaleza del toro viviente

En el Caribe, donde España implantó la afición taurina, la mayoría de los países de tradición hispana terminaron adoptando la corrida tal como se practica en España: ritual, ritualizada, y con el matador ejecutando al animal. Pero en el este de la República Dominicana, en El Seibo, esa evolución nunca llegó a realizarse completamente. Aquí, los toros siempre fueron demasiado valiosos para ser sacrificados: eran ganado para la hacienda, no candidatos a morir en una plaza.

Por eso, la tradición seivana giró alrededor de “no matar al toro”, sino enfrentarlo, esquivarlo y dominarlo. En el siglo XVII, hacia la región del este, se celebran corridas de toro en redondeles de palos, y ese hábito se va transmitiendo de generación en generación. La figura del torero se desarrolla en paralelo a la vida ganadera, y el redondel se vuelve central en las fiestas patronales. Con el tiempo, las barreras de madera dan paso a estructuras más sólidas, hasta que, en el siglo XXI, el ayuntamiento de El Seibo construye una “plaza de toros multiuso”: el único recinto de este tipo en todo el Caribe, diseñada para albergar no solo corridas, sino también eventos deportivos, culturales y religiosos.


La corrida de toros seivana: caos, adrenalina y tradición

Hoy en día, la corrida en El Seibo no es un espectáculo de precisión académica ni de protocolo clásico, sino un rito comunitario lleno de adrenalina, humor y caos. La tarde comienza con el ingreso de los primeros toros, y los torreros profesionales, vestidos con trajes inspirados en la moda española, demuestran su destreza esquivando, desviando y jugando con el animal. La norma principal es clara: el toro no se mata, ni se tortura; ningún participante puede arrojar arena sobre el animal, y no se toleran prácticas consideradas abusivas.

El objetivo no es herir al toro, sino demostrar dominio. Un torero se arrodilla frente al toro, o le da la espalda brevemente, como prueba de que ha “ganado la partida”. El público, organizado en gradas, se convierte en juez implícito: aplaude, critica, grita asistencia. A media tarde, el clima de la plaza cambia: entran niños en competencias con cerdos, y se ofrecen premios a quienes se atrevan a correr o incluso montarse por segundos sobre un toro. La energía se vuelve casi cómica, una mezcla de valentía, temeridad y juego colectivo.

Al finalizar la sesión, los últimos toros entran en la arena, y en ese momento cualquiera del público puede bajar y enfrentar al animal. La escena se vuelve un caos controlado: el toro suele parecer más confundido que agresivo, y aunque algunas personas terminan heridas, según los registros seivanos nunca ha muerto nadie en la plaza. La clave está en que el toro no está enojado, sino intrigado; no siente que va a morir, y por eso su comportamiento se asemeja más al de un animal que juega que al de una bestia rabiosa.


Entre la controversia y la identidad

La tradición seivana ha sido criticada por sectores animalistas, quienes cuestionan el uso de animales en espectáculos públicos, incluso cuando el toro no muere. Sin embargo, la comunidad de El Seibo ve la corrida como parte fundamental de su identidad: un símbolo de arraigo, de memoria, de resistencia cultural. La plaza de toros se convierte en un espacio de encuentro generacional, donde abuelos, padres e hijos comparten la misma emoción. La historia de la corrida en República Dominicana no es solo la de España, sino también la de la península ibérica, de los musulmanes, de la colonia, del vaquero dominicano y, finalmente, de un pueblo que se niega a olvidar que hubo un tiempo en que el toro reinaba en sus calles.

República Dominicana, entonces, guarda un secreto: el país que casi todos creen que nunca tuvo corridas de toros, fue uno de los primeros en celebrarlas en América. Y ese legado se preserva, en carne viva, en los redondeles de El Seibo, donde el toro sigue siendo una presencia vibrante, no solo un recuerdo olvidado.


FUENTES Y REFERENCIAS UTILIZADAS PARA ESTE VIDEO:

— Juego de Cañas y Santo Domingo colonial —
• “El Juego de Caña: herencia ecuestre, ocio y desafío eclesial en la colonia de Santo Domingo” — Acento
https://acento.com.do/cultura/el-juego-de-cana-herencia-ecuestre-ocio-y-desafio-eclesial-en-la-colonia-de-santo-domingo-9635933/

— Historia de la tauromaquia —
• Fundación del Toro de Lidia — Historia de la Tauromaquia
https://fundaciontorodelidia.org/

• Real Maestranza de Caballería de Sevilla — Historia del toreo
https://realmaestranza.com/

• Britannica — Bullfighting
https://www.britannica.com/sports/bullfighting

— Reconquista, Al-Ándalus y juegos ecuestres —
• Encyclopaedia Britannica — Al-Andalus
https://www.britannica.com/place/Al-Andalus

• Encyclopaedia Britannica — Reconquista
https://www.britannica.com/event/Reconquista

• Investigaciones históricas sobre el Juego de Cañas y caballería medieval española.

— Bula papal contra las corridas —
• Encyclopaedia Britannica — Pope Pius V
https://www.britannica.com/biography/Saint-Pius-V

• Referencia histórica a la bula “De Salute Gregis Dominici” (1567).

— Historia dominicana y colonial —
• Frank Moya Pons — Historia Colonial Dominicana
https://catalogo.bnphu.gob.do/

• Roberto Cassá — Historia Social y Económica de la República Dominicana
https://agn.gob.do/

• Archivo General de la Nación Dominicana
https://agn.gob.do/

— Devastaciones de Osorio —
• Encyclopaedia Britannica — Hispaniola History
https://www.britannica.com/place/Hispaniola

• Estudios históricos dominicanos sobre las Devastaciones de Osorio y la economía ganadera colonial.

— Tradiciones taurinas modernas —
• Course Camarguaise (Francia)
https://www.ffcc.info/

• Historia de las corridas portuguesas
https://www.tauromundo.pt/

• Encierros de San Fermín
https://www.sanfermin.com/

— Familia Trujillo y tauromaquia —
• Artículo sobre Lita Trujillo y Jaime Ostos
https://www.lavanguardia.com/gente/20220114/7986647/lita-trujillo-expareja-jaime-ostos-asegura-torero-pidio-matrimonio-2020-mmn.html

— Investigación de campo —
• Entrevistas realizadas en El Seibo
• Grabaciones durante las fiestas patronales
• Observación directa dentro de la plaza de toros de El Seibo

Gracias a todos los historiadores, investigadores y seibanos que ayudaron con este documental. 🇩🇴🐂

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