KiskeyaLife

Explora la historia, la cultura, los misterios y la vida cotidiana de la República Dominicana y del Caribe en general.

, , , , ,

Rubirosa: Enamorando la segunda mujer más rica del mundo (parte 7)

Rubirosa y Zsa Zsa Gabor: el amor, el dinero y la locura de una boda de 3 meses La historia de Rubirosa siempre parece sacada..

13 minutos

Read Time

Rubirosa Mujeres bellas

Rubirosa y Zsa Zsa Gabor: el amor, el dinero y la locura de una boda de 3 meses

La historia de Rubirosa siempre parece sacada de película.
Pero esta vez, la escena empieza en un hotel de Nueva York, con un cuarto lleno de rosas.
Y en el centro de todo, una mujer húngaro‑americana llamada Zsa Zsa Gabor, que vivía su propia versión de Hollywood, estilo tragaperras de bodas y riqueza.

Lo que pasó después cambió para siempre la vida de Rubirosa…
y dejó una de las historias de amor, dinero y celos más raras de la época dorada de Hollywood.


Zsa Zsa Gabor: la “Rubirosa femenino”

Zsa Zsa Gabor fue, en muchos sentidos, la versión femenina de Rubirosa.
Nacida en Hungría, creció en una familia donde la madre, Jolie, la educó con una misión clara:
casarse con hombres ricos.

Esa idea se la heredó a sus tres hijas:
Zsa Zsa; Eva; y Magda.
Entre las tres se casaron veinte veces en total.

  • Magda se casó seis veces.
  • Eva se casó cuatro.
  • Zsa Zsa se casó nueve.

El primer marido de Zsa Zsa fue un diplomático turco.
Él tenía 37.
Ella, 18.
Pero más tarde, como buena “chapeadora”, ella decía que tenía 15 cuando se casó.
Las mujeres de la época rara vez decían su edad real.

Las hermanas Gabor llegaron poco a poco a Estados Unidos.
Su madre las siguió.
Y la caza de esposos ricos continuó ahí, con más intensidad.

Primero, Zsa Zsa enamoró a Conrad Hilton, el fundador de la cadena de hoteles Hilton.
Él tenía 55.
Ella, 25.
De esa relación nació Francesca, su hija.

Luego vino otra gran historia:
Se casó con el actor George Sanders, famoso, rico y mayor que ella.
La farándula empezó a hablar de las hermanas Gabor como si fueran las “Kardashians de la época”,
pero con más clase y más historias de amor.

Aunque el matrimonio con Sanders fue tormentoso, Zsa Zsa ya tenía fama propia.
Era graciosa, rápida, sarcástica, y a veces eclipsaba a sus propios maridos.
Eso molestaba a algunos de ellos,
pero la hacía querida para el público.

Era en medio de una de sus separaciones de Sanders cuando se cruzó con Rubirosa.


El ascensor del hotel Plaza: cuando Rubirosa seduce a Zsa Zsa

El encuentro de los dos no pudo ser más de película de Hollywood.
Pasó en el ascensor del hotel Plaza de Nueva York.

Rubirosa tenía 43 años.
Zsa Zsa alrededor de 36… o tal vez 40.
Nadie sabe con seguridad,
y tampoco a la gente de la época le importaba mucho.

Lo que sí es cierto es que, para Zsa Zsa, Rubirosa parecía demasiado joven.
Ella siempre buscaba hombres más mayores, más ricos, más estables.
Rubirosa, en comparación, era casi “un niño”.

Pero Rubirosa no se quedó con esa idea.
Cuando supo en qué habitación estaba Zsa Zsa,
no perdió el tiempo.

Llenó toda la habitación con rosas.
Se mudó a la habitación de al lado.
Y luego se quedó esperando a que ella despertara.

Cuando finalmente la llamó por teléfono,
lo hizo como si fuera una simple casualidad.
Como si el destino hubiera hablado.
En el ascensor, Rubirosa le había ofrecido unos tragos,
pero ella no tenía tiempo…
porque ese día iba a la premiere de su película Un ángel.

Sin embargo, cuando Zsa Zsa regresó al hotel, Rubirosa volvió a invitarla.
Esta vez a un evento en la sala de fiestas del hotel.
Rubirosa ya dominaba el arte de la seducción, y lo usó a pleno.

Zsa Zsa siempre decía que le gustaban los hombres que trataban bien a las mujeres,
que sabían ser hombres de verdad.
Rubirosa era exactamente eso…
y mucho más.

No pudo resistirse.


El clan Gabor contra Rubirosa

Rubirosa no solo tenía que convencer a Zsa Zsa.
También se metió con todo el clan Gabor.

  • Conocía a la hija de Zsa Zsa, Francesca, y a ella le encantaba.
  • A las hermanas Eva y Magda también les caía bien.
  • Solo una persona no lo aprobaba: la madre, Jolie.

Para Jolie, Rubirosa tenía tres grandes defectos:

  1. No era tan rico como un hombre de Zsa Zsa debía ser.
  2. Tenía mala fama de mujeriego.
  3. Se le conocía como un bebedor empedernido.

Pero eso no le importaba a su hija.
Zsa Zsa se obsesionó con él.
En sus biografías, ella lo describe casi como una enfermedad contagiosa.
Le encantaba estar con él, acompañarlo, visitarlo en su mansión de París,
cocinar para él, animarlo, hablar de sus caballos, de su polo, de las carreras de autos.

Era la pareja perfecta, por eso mismo.
Los dos amaban un estilo de vida lujosa y agitada.
Rubirosa le contaba de su país, la República Dominicana.
Ella aprendió un poco de español, aunque hablaban sobre todo en francés.

Rubirosa, por su lado, se quedó atrapado.
Era la primera vez que una mujer lo volvía tan loco, sin ser de clase política ni de dictadores.
Ella era fama, dinero, talento, belleza y glamour juntos.

Pero Rubirosa tenía un defecto que también terminaría por romper algunas de sus relaciones:
los celos.

Cuando se obsesionaba, también se volvía quebradizo.
Y cuando sentía celos, se le iba la mano.
En la época, eso era visto como pasión.
Hoy, sería señal de alerta.

Zsa Zsa nunca lo vio así.
Ella decía que esa forma de actuar era su manera de expresar amor.
Pero tampoco pudo ignorar un problema mayor:
Rubirosa quería que ella se divorciara de George Sanders.

Ella, por otro lado, a pesar de todos los engaños de Sanders,
no se animaba a dar el paso.
Aunque Rubirosa le dio un ultimátum, ella no pudo elegir entre los dos.

Rubirosa quedó destrozado.
No sabía qué hacer con su amor frustrado.
Así que tomó la única decisión que conocía:
irse a París, a jugar polo y a distraerse.

Eso, en su mundo, era el mejor antídoto para el corazón roto.
Pero esta vez, la distracción tomó una forma extraña.
Se volvió a meter con una de las mujeres más ricas del mundo.


Rubirosa y la “niña pobre” rica

En los campos de polo de Deauville, en Francia, Rubirosa se topó con Barbara Hutton,
la segunda mujer más rica del mundo.
Era amiga y rival de Doris Duke, la mujer más rica.

Rubirosa y Barbara se conocían de antes, aunque no está muy claro exactamente de dónde.
La prensa la llamaba “la pobre niña rica”,
un apodo que ella odiaba.
Y era cruel, pero tenía algo de verdad.

Barbara era heredera de dos fortunas gigantes, una de cada padre.
Tenía dinero para todo.
Pero su vida era un caos emocional.
Depresión, problemas de salud, medicinas, alcohol, y rumores de intentos de suicidio.

Ella y Doris Duke eran rivales por obvias razones:
dos mujeres ricas, poderosas, con vidas públicas, con historias de amor y bodas infinitas.

Barbara, sin embargo, era más sensible que Doris.
Y menos hábil para manejar su dinero.
Se casó cuatro veces, tuvo muchos amantes, y siempre estaba buscando a alguien que la salvara.

Cuando Rubirosa la vio en ese estado,
vio la oportunidad perfecta.

Rubirosa no fue casual en su acercamiento.
No era un encuentro azaroso.
Era un cortejo fríamente calculado.

Rubirosa la visitó, la llevó a bailar, la serenó frente a su ventana,
e incluso se ganó el cariño de su hijo.
Barbara, débil, sola y enferma, se dejó querer.

En una de las visitas de Rubirosa a una clínica en Nueva York, donde Barbara estaba internada,
él le dio un toque de romance.
Le recordó que no estaba sola.
Le mostró que alguien la cuidaba.

Ella, al salir de la clínica, ya estaba medio enamorada.
Para entonces, Rubirosa hizo algo que solo él podía hacer:
se compró varios trajes nuevos de 300 dólares cada uno
(algo así como 60 o más para hoy).

Cuando le preguntaron quién iba a pagar, él dijo con descaro:
“Manden la cuenta a Barbara Hutton, su disque futura esposa”.

Ella, claro, no sabía nada.
Pero el mensaje era claro:
Rubirosa ya estaba operando como si fueran marido y mujer.

Con sus trajes nuevos, Rubirosa tomó un paso más.
Volvió a Las Vegas, a ver a Zsa Zsa, quien ahora también estaba soltera,
pues Sanders se había divorciado de ella en un escándalo público.


Las Vegas: el juego, la bofetada final y la venganza de Zsa Zsa

En Las Vegas, Rubirosa estaba frustrado.
La prensa lo perseguía de un lado a otro:
“¿Te casarás con Zsa Zsa? ¿Te casarás con Barbara Hutton?”.

Él mismo no sabía la respuesta.
No había un compromiso real con Barbara.
Y Zsa Zsa continuaba rechazando sus propuestas.

Pero Rubirosa nunca fue bueno en el juego.
En Las Vegas, perdió cerca de 50 mil dólares,
lo que hoy serían casi medio millón.
Y no tenía con qué pagar.
Trujillo, que lo volvía a mirar con ojos de sospecha,
ya no le mandaba dinero.

Rubirosa solo tenía una opción.
Llamó a Barbara.
Ella le dijo que lo ayudaría,
pero con una condición:
que se comprometiera formalmente con ella.

Esa conversación hizo a Rubirosa volver a ver a Zsa Zsa por última vez.
En su frustración, le dijo:
“Si me rechazas de nuevo, me voy a casar con Barbara”.

Zsa Zsa lo volvió a rechazar.
Entonces, en un arranque de rabia, Rubirosa la abofeteó.

Ese fue el punto de quiebre.
Zsa Zsa había tolerado su violencia antes.
Pero ahora ya no.

Ella lo dejó.
Y la historia de los dos terminó en una bofetada.


La boda más “locutora” del año: Rubirosa y Barbara Hutton

La separación de Rubirosa y Zsa Zsa fue un sueño para la prensa.
En el pasado, ya hablaban de su relación secreta.
Ahora, el escándalo era público.

Cuando se conoció la noticia de que Rubirosa se iba a casar con Barbara Hutton,
el mundo entero se quedó con la boca abierta.
Era la boda más loca del año.

Rubirosa, esta vez sí, se aseguró de no cometer los mismos errores que con Doris Duke.
Firmó un contrato prenupcial que le garantizaba millones antes de casarse.
Además, Trujillo le dio la ciudadanía dominicana a Barbara.
Se le perdonaron sus deudas y antiguos líos.

El FBI no podía hacer mucho:
Barbara ya no era ciudadana estadounidense.
Había renunciado a la ciudadanía al casarse con su segundo marido.
Era holandesa…
y ahora, también dominicana.

La boda fue rápida, extraña y poco sentimental.
Trujillo firmó como testigo.
El hijo de Barbara fue el único familiar de ella que asistió.
Barbara, vestida de negro, parecía estar ebria.
Rubirosa, por el contrario, estaba más contento que nunca.

Hablaba de amor verdadero y sinceridad.
Pero nadie le creyó.
Todos sabían muy bien por qué se casaba:
por el dinero.
Y también se sabía que ella se casaba con él por huida, no por amor.
Era una forma de alejarse de Doris Duke y de sus propias tragedias.


Tres meses de locura: la “boda perfecta” de Rubirosa

La luna de miel de Rubirosa y Barbara duró tres meses.
Tres meses que cambiaron la vida de Rubirosa para siempre.

Viajaron poco.
Fueron vistos en campos de polo por Europa.
Pero la salud de Barbara no le permitía hacer muchas cosas.
Eso frustraba a Rubirosa.

Barbara tenía 41 años.
Pero su juventud se había consumido en enfermedades, depresión y escapadas.

Lo único que no se desvaneció fue su dinero.

Rubirosa usó esos tres meses al máximo.
Le pidió que le comprara de todo:

  • Unos caballos.
  • Unos carros.
  • Una nueva plantación en el Cibao.

Y, lo más llamativo:
un avión.
Con Doris Duke, ya había tenido acceso a un B‑25, un bombardero de la Segunda Guerra convertido en avión de lujo.
Se dice que era “de él”, pero en realidad solo podía usarlo.

Con Barbara, fue diferente.
Ella le compró su propio B‑25, más lujoso y más grande.

Rubirosa tenía licencia de piloto,
así que no perdió tiempo.
En cuanto lo tuvo, se subió en el avión y se fue a visitar a Doris Duke.
Ambos fingieron que eso nunca pasó.
Pero el mundo sabía.

Los reporteros lo vieron en el aeropuerto.
Rubirosa les dijo, con inocencia,
que iba a ver su finca en La Vega.
Pero todos entendieron que el destino era Hawai.

La verdad:
si podía elegir, Rubirosa nunca dejó de pensar en Zsa Zsa.
Pero el B‑25 era un mensaje claro:
el dinero siempre decía la última palabra.

A los pocos meses, Barbara lo divorció.
Rubirosa salió de esa boda tres meses más rico.
Para Barbara, esos tres meses fueron una locura momentánea,
una aventura para vengarse de Doris Duke, por haberse casado con su ex marido.

En la miniserie de tres horas sobre la vida de Barbara,
Rubirosa solo aparece un minuto.
Con unas fotos y un breve resumen.
Pero para Rubirosa, esa historia siempre fue más larga en la memoria que en la pantalla.


Rubirosa, de vuelta con el “amor de su vida”

Después de la boda con Barbara Hutton, Rubirosa volvió a la vida de Zsa Zsa.
Esta vez, no como un hombre desesperado por dinero.
Sino como un hombre con su propio patrimonio,
con su propio estatus, y con su propia fama mundial.

Regresó a verla, a bordo de su B‑25.
Era un gesto que decía:
ahora no solo era un diplomático dominicano.
Era un hombre de acción y de lujo, capaz de volar a donde quisiera.

Los próximos meses, para Rubirosa, fueron de pura felicidad.
Volvió a estar con el que él llamaba “el amor de su vida”,
después de Danielle Darrieux.

Zsa Zsa no solo era famosa.
Ya tenía su propio dinero,
su propia fama,
su propia historia en Hollywood.

Juntos, tuvieron una idea loca.
Una de esas ideas que solo podían surgir en una época de glamour exagerado.

Le propusieron hacer una película de vaqueros de Rubirosa.
La idea era que Rubirosa fuera Don Castillo, un elegante jugador de cartas y dueño de un bar,
que se enamora de una condesa francesa interpretada por Zsa Zsa.

Zsa Zsa contrató a un guionista.
Su agente llevó la idea a los estudios Republic Pictures.
Ellos estaban dispuestos a financiar la película.
Rubirosa firmó su primer contrato de actor.

Ese era un sueño de Rubirosa.
Por años, había sido el personaje de la vida real que todos imitaban.
Ahora, por fin, iba a interpretarse en la pantalla.

Para prepararse, Rubirosa practicó un inglés con acento francés dominicano.
También se entrenó en el uso de armas al estilo vaquero.
Y tomó clases de dicción y actuación con Miklos Chevron,
un gran instructor de teatro.

Esa película, si hubiera sido hecha,
habría sido el inicio de la carrera actoral de Porfirio Rubirosa.
Y, al mismo tiempo, el final de otro tipo de “saga” que ya no podía seguir:
la de ser solo el “cascarudo de la dictadura”.
Rubirosa, por fin, quería ser protagonista de su propia historia.

Vea Video

Torre. Eiffel en Montecristi

¿Qué tiene que ver el RELOJ DE MONTECRISTI con la TORRE DE EIFFEL y la INDEPENDENCIA CUBANA?

Sacura en la Dominicana

¿Qué hacen estos árboles JAPONESES en República Dominicana?🇯🇵🇩🇴🌸Sakuras en San José de Ocoa🌸

Trujillo Sabana de la mar

¿Qué ESCONDÍA REALMENTE TRUJILLO en Sabana de la Mar? | BASE ‘SECRETA’ para MISILES en RD 🇩🇴🚀

¿PRIVATIZARON VALLE NUEVO? La VERDAD que NADIE te contó (no es lo que crees)

buscar en archivos

Acceso a lo largo de los años a periodismo de investigación e informes de última hora.